Tiempo de chaquetas

En Septiembre alternaremos camisas y sudaderas, ambas muy calibradas: la camisa pierde rigor con bordados sutiles y cortes inesperados; la sudadera se instala definitivamente en el armario cotidiano, tanto para el día como para la noche, según sean los tejidos afelpados o con caída de punto de seda. Llegó el momento de las chaquetas de verano. Todavía les queda mucho recorrido a los pantalones del verano y a los vestidos. Poco a poco dejamos las sandalias y retornamos a las deportivas y a los zapatos destalonados. Nos encaja perfectamente el vestido del verano con la bota otoñal. Fulares, pañuelos, echarpes, las sedas no ocupan lugar y convierten una inoportuna ráfaga en una excusa para disfrutarlas.